Quienes Somos

Respondiendo al llamado de Jesús en Mateo 28:18-20Palabra de Dios

("Por tanto id y predicar el Evangelio....)

El Evangelio Eterno

 

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadlo gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Apocalipsis 14:6-12

 

 

El Evangelio Eterno para salvacion de los hombres

Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nación y tribu y lengua y pueblo. Apocalipsis 14:6

 

 

“En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con ésta y nada debe desviar nuestra atención de ella”.
(Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 288, 289)

 

Mi testimonio:

Ing. de Sistema, nacido en una ciudad pequeña del sur-este del país centroamericano: Nicaragua, la tierra de Rubén Darío, y de Lagos y Volcanes, la ciudad de Masaya.

Educado desde pequeño en el Colegio Salesiano “Don Bosco”, de la ciudad de Masaya, capacitado y entrenado para ser un fiel devoto de la religión católica, en medio de circunstancias no aptas para un pequeño, abandono, pobreza y tristeza, fue el camino que los errores de mis padres me heredaron. Pero que al final, marcarían mi vida para la eternidad.

Desde muy pequeño abrigaba en mi corazón el sentimiento que era una persona muy especial, al pasar del tiempo, un día logré darme cuenta la razón por ese sentimiento: Que un día sería un servidor del Dios creador de todas las cosas, Jehová de los ejércitos.

Cuando tenía 23 años recibí la noticia que conocería a la persona que me engendró, motivado con la noticia, mi hermano Julio Bojorge y yo, esperamos a mi padre terrenal en el Aeropuerto Augusto César Sandino, de la ciudad capital Managua, sin ni siquiera saber que esta oportunidad marcaría completamente mi vida.

A los días me enteré que mi padre terrenal era miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, quien aprovechó la oportunidad de hablarme de muchas verdades olvidadas por el hombre, las cuales eran mal enseñadas en el cristianismo donde había nacido, crecido y desarrollado. Esto me causó mucho malestar porque atentaba con la iglesia que había sido parte de mi enseñanza educativa y religiosa. En el momento, solamente albergué en mi mente todo lo expuesto y seguí mi vida normal.

En ese tiempo estaba estudiando la carrera de Ing. de Sistema en la Universidad Nacional de Ingeniería, cursaba el 3 año. Mientras tanto, aprovechaba con mis amigos que eran cristianos, para preguntarles sobre lo que mi padre terrenal me había dicho en su momento; muchas cosas puede confirmarlas, otras mientras tanto, seguían causando inquietud en mi corazón.

En el año 2001 terminé mi carrera universitaria, con mucho esfuerzo y dedicación, trabajando duramente para lograr lo que todo joven desea. Gracias a Dios en ese momento tuve la oportunidad de obtener mi título de Ingeniero de Sistema, con la especialidad “Alta Gerencia”.

Al siguiente año, tomé la decisión de casarme civil, siempre sin hacer parte de mí muchos principios necesarios para tener una vida cristiana plena y convincente. Allá para el año 2003, en medio de muchas circunstancias difíciles, Jehová Dios, me concedió mi primer y único hijo, la bendición más grande de mi vida. A finales de ese año, mi padre terrenal se propuso con el hno Edwin Jaehnig realizar una campaña evangelística en el municipio de Nindirí, Masaya, la cual duraría 15 días, los cuales fueron determinantes para confirmar la verdad que hacía varios años Dios me había mostrado. Al terminar la campaña, mi hermano, en ese momento y yo, tomamos la decisión de entregar nuestras vidas a Jesús, el único Señor y Dios, capaz de perdonar nuestras iniquidades.

Comencé a formar parte del movimiento profético que Jehová Dios había llamado para proclamar al mundo la última advertencia, para que el ser humano vuelva a sus caminos, dicha verdad se encuentra en el libro de Apocalipsis 14:6-12.

Al mes, el pr. Omar Pérez, de turno en la ciudad de Masaya, me invitó a ser el director  general del grupo de Nindirí, Masaya, en el momento, no tenía conocimiento de cómo se administraba un grupo adventista, pero acepté confiando en Dios, todo sería para su honra y gloria.

A los 3 meses, realicé mi primera campaña evangelística, predicando la verdad capital más importante de los siglos de los siglos, que Jesús había prometido volver por segunda vez a este mundo, acompañado de terribles advertencias para el hombre.

De aquí en adelante soy parte del grupo misionero “Cristo Vuelve”, con el deseo profundo en mi corazón de servir al Señor y creador de todas las cosas, cuanto vemos y palpamos a diario. Ayudando cuanto mas puedo, a las personas que salgan de la confusión religiosa en la que han sido sometidos por siglos, por el enemigo de Jesús, ésto por medio del mensaje que se encuentra en el libro de Apocalipsis 18:4: “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”.

Llamados todos los hombres a salir de la confusión, de donde era parte, escuchando el llamado de Jehová, él los bendiga, los guarde y los ilumine para ser parte de aquellos que alcanzarán la victoria y caminarán sobre el mar de vidrio, cantando y glorificando al Dios del Universo.

 
Ninguna otra obra puede ser comparada con ésta
y nada debe desviar nuestra atención de ella
 
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